sábado, 28 de junio de 2008

Un viaje que contar

En los 27 episodios de mi vida he tenido todo tipo de capítulos que se repiten de alguna manera, hay páginas de amor, desilusión, alegría, tristeza, éxitos, fracasos, etc. Pero existe uno que creo, al menos eso pienso, que nunca lo repetiré.

Muy pocas personas conocen este caso, por asuntos de vergüenza, hasta quizás por vainas mías no la he divulgado, pero creo que es algo que no se debe callar.

Era la segunda semana de febrero del 2003, aun estudiaba en la UNPHU, el profesor de fotografía Juan Francisco Peña, Juanfra, nos dice que estamos invitados a su gira hacia el Carnaval de La Vega. El precio sería RD$350.00, el domingo 16 y el punto de partida seria en APEC a las 8 de la mañana, de mis compañeros fui el único que accedió.

Llegó el día, me dirijo hacia APEC, por asunto de lógica, supuse que las guaguas estarían estacionadas en la calle de atrás de la universidad, El Vergel. Precisamente llego al lugar y veo que hay 3, de las cuales 2 ya estaban llenas, me subo al bus y cuando subí no encontré caras conocidas, bueno no conocía mucha gente de publicidad de APEC, pero los que conocía iban.

Al ver el panorama dije que a lo mejor ya estaban en las otras guaguas junto a Juanfra, bueno, encontré un asiento justo al lado del chofer. Arrancamos. Durante el camino el coro estaba en sus buenas y el chofer y yo hablando sobre el camino, el campo hasta su vida me contó.

Cuando vi el letrero “Bienvenidos a La Vega” pasar de largo, dije a lo mejor entramos por la otra entrada. Pocos minutos después, veo que nos pasamos, en mi voz interior solo se oía un jum! Y ya me empezaba a poner chivo, pero también pensé que entraríamos por la siguiente entrada, precisamente llegamos ahí, pero al ver que el chofer no dobla en U y sigue hacia la izquierda, alcanzo a ver un letrero que dice Jarabacoa con una flecha apuntando hacia nuestra dirección, ahí empieza mi corazón a latir un poco más acelerado, pero me calmé y me dije eso es que vamos para un río, por que son las 10 de la mañana y el carnaval empieza en la tarde.

Subiendo a Jarabacoa iba contemplando el paisaje y de lo más tranquilo. Llegamos a Rancho Baiguate y al desmontarnos lo primero que hice fue ubicar a mis conocidos y por supuesto a Juanfra, pero al ver que no conocía a toda esa gente, trague en seco y dije ¡ay mi madre! ¿Dónde toy? Pues yo estaba en un viaje de Hotelería de APEC, al darme cuenta lentamente me fui alejando del grupo creyendo que nos ibamos a quedar ahí y salta el Profesor guía, muchachos vayan a cambiarse que nos vamos para el río. Por suerte que en todos los viajes voy preparado, entré a los baños y cuando estoy ahí, algunos me empiezan a mirar medio extraño, pero no dicen nada.

Nos cambiamos y nos dieron unos salvavidas, cascos y unos remos, aun no sabia para donde iba, pero le di para´llá. Habían 3 camiones esperándonos. Vamos en camino y todo el mundo hablando y riéndose y yo como un extraño, callado, serio y asustado. En los momentos de pausa en las conversaciones todos me miraban y se hacían señas de ¿quién es este tipo? Al ver esas expresiones, volteaba la vista.

¡Por fin! Llegamos al rio, habían como 12 botes (raft) esperándonos, cada uno con 2 guías y 10 personas por cada raft. En ese momento todo mi malestar habían pasado y disfrutaba de las fuertes corrientes del Yaque y sociabilizando con los tripulantes hasta que llega un momento de calma en el rio y empiezan a hablar del viaje y mencionan el precio de la excursión, RD$1,500 pesos, al oir eso volví a preocuparme y mi silencio volvió. Más tarde un muchacho del grupo se atrevió a preguntarme ¿Con quién andas? Y otra muchacha lo secundó ¿De cual de las muchachas eres novio? Más aun se intensificaba, pero pude salirme debajo del camión y respondí a mi conveniencia, primero les dije que ninguna era mi novia y les dije que llegue ahí por que intercambie de viaje que un “amigo” iba en ese viaje y quería ir al mío por que le estaba montando a una “amiga” al decir eso todos me miran como raro y dicen ¡diablos que estúpido! Y cuando me iban a preguntar por su nombre, ahí mismo venia la parte más intensa del rio, me salve de chepita.

Al final llegamos a un punto donde habían canchas de basket, piscina, jaulas de bateo, cervezas gratis jajajaja, ahí en ese momento empecé a bufearme el viaje, cuando el profesor dice vámonos ahí oía en mi cabeza un coro de ¡Aleluya! Vamos en el camión y llegamos a donde estaban las guaguas, nos cambiamos y arrancamos, cuando vi que nos desviábamos por otro lado de Jarabacoa, dije anjá, ¿pa´dónde más vamos? La parada fue en el Hotel Pinar Dorado donde nos esperaba tremendo buffet, como tenia hambre me serví, el lío era donde sentarme, hasta que unas muchachas me invitaron a la mesa, sin esperar a que yo le entrara al muslo de pollo, me hicieron las mismas preguntas de ahorita, ni corto, ni perezoso, respondí igual y también se extrañaron.

Después de comer busque como llamar a mi amiga Ana para contarle el asunto, solo recuerdo que me dijo peleando “¿Tú eres loco? Vete de ahí” le dije que no podía por que estaba lejos de las paradas de guaguas y justamente ahí nos íbamos. En el camino de regreso aun no creía lo que había pasado y llegamos al punto de partida, donde busqué la manera de cómo irme lo más rápido posible. Caminando rápido por la Gómez oigo un párate ahí, era una muchacha que me venía siguiendo, cuando se me acercó me dijo que supo desde el principio que no estaba hablando la verdad y me exigió que se la dijera, por obra y manos del señor apareció una santa OMSA en la que me tuve que montar, pero le dije que si era verdad y nada más se rió y se marcho. Cuando llegué a casa me entró un ataque de nervios que mi mamá me preguntó que me había pasado y le dije que era la adrenalina del carnaval, otro cuentazo.

Dos años después por cosas de la vida en una fiesta de La Rocka 91.7, me encontré con una persona que fue en ese viaje, en ese momento era locutora en esa emisora, Alicia Alonso. El tema llegó por la típica frase de “Como que yo te he visto” sacamos conclusiones y coincidimos ahí. Nos intercambiamos correos y nada empezamos a ser panitas, resulta que un día le digo la verdad de los hechos y como que se quilló, pero al rato se le quitó.

Quiero concluir diciéndoles que nunca en mi vida había pasado y ni tampoco pasare por una experiencia igual y créanme que esta historia es verídica por eso aquí debajo les dejo una foto tomada en plena acción del rafting, soy el segundo de la izquierda de alante hacia atrás, atras del fortachón. Gracias por su tiempo.






domingo, 22 de junio de 2008

El primer paso

El primer paso, el más difícil luego de que te caes,
el que necesitas muchas fuerzas para poder seguir adelante,
el que te hace levantar la mirada para adelantar y tratar
de no mirar atrás aún cuando el pasado te llame.

Para dar ese paso se necesita coraje y mucha decisión,
también necesitas precisión para no caer de nuevo,
dejar que el tiempo cure tus heridas y no descansar
hasta llegar tu objetivo.


jueves, 19 de junio de 2008

Un capítulo repasado

No recordaba tu rostro, mucho menos tu sonrisa,
te hacía perdida y olvidada en el álbum de los recuerdos,
el cual hojeando sus maltratadas páginas me di cuenta
de que tienes un capitulo escrito con tinta de vida.

Tinta que se desvanece lentamente y solo deja marcado
los vestigios de una trama interesante que no debió olvidarse,
sin importar cuán interesante o intensa fuese.

Las paginas se desmenuzan cuando las toco, por eso mi delicadeza,
trato de no lastimar más lo que quedó en el recuerdo,
simplemente me sorprendí al encontrarme de nuevo
con un capitulo repasado.

No me hace falta

No me hace falta que me digas lo que yo tengo que hacer conmigo,
crees poder dominar mis sentidos, cuando en realidad me resisto,
no debes presionarme, ni tampoco esperarme, solo aguántate.

No debo beber del santo veneno que me haces tomar, jamás,
porque puedo verme como un tonto, y no lo soy, eso creo,
tratas de cegarme, pero no puedes, simplemente me resisto.

miércoles, 18 de junio de 2008

Sentenciado

Hoy después de varios días atormentándome en silencio
y pensando que pasó, empiezo a aceptar mi condena,
estoy sentenciado a vivir solamente a recordar
mis intenciones y los buenos momentos en los que creí
que todo iba bien entre tú y yo, pero cuando la realidad
pasó factura, tuve que admitir que nada podía suceder.

Quedo encerrado en el deseo de probar tus labios,
mirarte y sentirme dueño de tu imaginación cuando yo invadiera
en tus pensamientos. Decidiste alejarte de mí, causándome
una gran duda al no saber la razón, pero al pasar el tiempo
pude darme cuenta y entender tu punto de vista.

¿Qué me queda ahora? simplemente saber y ser testigo
de que alguien logre o pueda lograr lo que simplemente
te podía ofrecer o quizás algo más, sin oportunidad alguna,
porque ya lo que me demuestras es que estoy sentenciado
y sin apelación.