Eres la compañía,
esa que viene con el placer
que tantas veces no tiene,
no puedo parar de imaginar
lo consciente que estás de tus hechos
o simplemente lo haces
para no estar sola.
Te vistes de Dama
para cubrir una necesidad que al rato
se olvida el pecado, si lo es,
solo te interesa el final
y el fruto que pueda traer tus acciones,
las consecuencias
se quedan atrás.
Solo te pertenecen
las noches que siempre compartes,
ya eres alguien diferente,
al otro día borrón y cuenta nueva,
lista para vestirte de nuevo
y salir dejando atrás
todo lo de ayer.