Entraste en mi de la manera más silenciosa,
tomando control de mi, haciendo de mi tu fiel mascota,
me torturaste despiadadamente.
No pediste permiso para acceder,
provocaste ver cuanto debo cuidarme,
y que debo hacer cuando vuelvas
y también quiénes me quieren.
Te diste el lujo de dejar pasar lo que querías,
cuestionaste todo lo que intentó entrar a mi,
creaste un muro dificil de penetrar.
Me causaste mucho dolor y gracias a Dios
que te fuiste, y espero no verte mas.