Debajo del puente voy cruzando,
riéndome y arrastrando conmigo
las piedras que algún día intentan
apresarme en charcos de lamentos.
Pero mi voluntad es una corriente
que me permite llegar cada vez
más lejos, sin importar si el mar
es el límite.
Me río de todo, me río sin importar
quien quiere contaminar mi caudal
o quien me utilice para su beneficio,
simplemente sigo mi curso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario