Quizás no lo escuchas, ni tampoco lo sientes,
a lo mejor ni lo piensas, no sé si será realidad,
tal vez solo sea un sueño, que gran fatalidad,
pero eso solo lo sabe Dios.
La sangre corre por mis venas desde mi corazón,
llevando los glóbulos del amor que brillan a la luz,
la oscuridad desaparece y viene la realidad,
y ahí empieza a llover amor.
Mi respiración se detiene cuando apareces tú,
comienzo a temblar y no es por mi fragilidad,
muchos dirán que es debilidad, pero no es así,
es porque mi corazón late por ti.
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