lunes, 12 de abril de 2010

Señor

Déjeme decirle algo señor,
con todo el respeto que se merece,
porque a usted no lo conozco
y apenas se algo de su procedencia.

Usted quien se cree todo un gladiador
en la guerra del amor, usted quien cree
que solo basta con sus palabras y promesas
son suficientes municiones para conquistar
cualquier corazón indefenso.

Caballero de título, pero sin montura,
héroe a la corta y tirano a la larga,
fuiste confiado a cazar a ese corderito
y acabas de cometer un tremendo delito,
dejaste que la desilusión la tomara
en sus brazos y al parecer no la soltará.

¡Qué Dios te ayude!

1 comentario:

Rasmely Morel dijo...

No se si llegué a entenderlo en su totalidad, pero a pesar de que luce como un insulto , tambien parece mas una advertencia amigable, de alguien que sabe que cometes un error, pero que lo dejas pasar por desapercibido, como si se hiciera el chivo loco en buen dominicano...Como si esa persona te enseñara desde dentro tuyo, una conciencia externa...está muy bueno...
...mas aun asi, el poema tambien suena como una crítica a la fe, una reevaluacion de la fe que se tiene, del porque?, si buscamos otro sentido de este, dejame decirte que me encantó, depende de la persona, puede resultar con un mensaje diferente. Te la comiste primaso.