La puerta que abriste, me permitió
encontrarme con alguien que una vez
creí que ya estaría perdido y olvidado
de lo más remoto de mis recuerdos.
Estaba ahí sentado, viejo y barbudo
pegado a su silla de madera, viendo pasar
los meses que quería olvidar.
Cuando tocaste a la puerta, todo cambió,
ese viejo volvió a ser joven, alegre y lleno
de felicidad y de energía, dispuesto
a cambiar todo.
No se que tanto creas en mis palabras
o si de verdad las crees, no importa,
pero quiero que sepas que estoy agradecido
de que hayas abierto esa puerta.
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