lunes, 24 de diciembre de 2007

La Mariposa en tu Piel

Cuando la noche pareciera ser oscura, solitaria y fría,
ahí apareciste tú frente a mi. Eras el punto más luminoso
del universo en que me encontraba, parecías un angel que bajó
del cielo para librarme del infierno, en ese instante no podía
desviar mi vista por que si lo hacía estaría pecando a mi jucio,
no puedo olvidar el color de tu piel que parecía ser suave como la seda,
tu pelo estaba tan brillante que caían por tu espalda como si fuese
una cascada en el paraíso, tus ojos parecían haber encarcelado
el cielo en ellos y tus labios eran tan tentadores que podrían liberame
de cualquier mal.

Nos limitamos a sonreir con picardía, queriéndonos intercambiar
muchas palabras en pocos segundos, como si alguna vez nos conocimos, me mirabas de perfil, notabas como yo dibujaba tu cuerpo con mis ojos, seguías sonriendo, sentía que el mundo se detenía en ese instante,
tu piel se tornaba de color rosa, querias disimularlo, pero no resististe
a mi acoso.

El viento parecía ir a mi favor, quería acercarme a tí, pero sabía que estabamos en el momento menos indicado y el lugar menos indicado,
pero no me importaba. De repente el tiempo aceleró y todo trancurrió de prisa, traté de detenerlo, pero te fuiste en un abrir y cerrar de ojos, parecías estar huyendo de mi, al menos eso pensé, trate de seguirte, pero siempre me diste la espalda para así desaparecer dejandome
a la vista solamente para que te pueda recordar, aquella mariposa
que tenías en tu piel.

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