Los días sin saber de ti han transcurrido como los segundos
de un reloj que marca el tiempo perdido, te he llamado,
pero mi voz se pierde en un eco volviéndose muda y que solo
es contestada por una máquina que es testigo
de lo que he tratado de decirte.
Tu ausencia ha creado un vacío tan grande que he tratado de llenarlo
con poemas y cartas, pero no son capaces de reemplazar el lugar
que ya tienes en mí, si cometí un error, quiero saber si existe
algún remedio para curar esta pequeña herida que parece convertirse
en una llaga mortal.
Termino estas líneas diciendo que si tu decisión es definitiva,
pues quiero que sepas que nunca tus recuerdos serán eliminados
y que tengas la seguridad de que éste, quien te escribe, todavía
te aprecia mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario